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domingo, 12 de julio de 2015

Caracol


"tststs como un caracol"
                                              Mónica. 

Ella me besa con la locura desenfrenada de una noche de tormenta, usa sus labios en mi boca como si mañana no fuera una opción para ninguno de los dos.
No eran todas las horas suficientes para querernos, y siempre las despedidas eran anticipadas sin importar cuanto estuvimos juntos...

Ella me miraba con calor en sus ojos, le era imposible ocultar una sonrisa cuando me hablaba. Y yo creía en cada una de sus palabras, le daría el mundo entero si así me lo pidiera.
Como no inventar historias donde era siempre ella la reina de todo. Donde sin pensarlo dos veces yo podía destrozar y reiventar universos eternos para poder estar 10 minutos a su lado enloqueciendo con su hipnótica sonrisa.


Ella, sin darse cuenta siquiera, me atrapaba para siempre, segundo a segundo, con esos ojos eternos, que no puedo dejar de mirar. Esos ojos que deseas te miren cuando despiertas cada mañana.
Y sus manos son suaves y saben ser esa caricia que llega sin avisar, ese rincón cálido que me ofrece un lugar gentil para descansar sin pensar en el tiempo que  nos queda juntos.

Es ella, quien sin saberlo, me hace feliz con sus besos inesperados, espontáneos, intensos urgentes me invita a no partir, a hacer de sus brazos hogar donde siempre quiera volver.
Y aun cuando estemos todo un día juntos, al despedirnos no puedo dejar de pensar como hacer que vuelva, que piense en mi, que sin sentir culpa alguna me tenga rondando en su pensamiento al despertar.

No se bien cuanto tiempo tengo a su lado, y poco me importa. Poco pienso en la meta cuando el camino es ameno. Poco temo de lo que viene, si la compañía lo vale, yo. Solo cierro los ojos y creo.

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