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lunes, 2 de febrero de 2009

Mirada Perdida.


Se llenó de olvido la habitación, se sentía incomoda toda la vida en un solo recuerdo, recuerdo traslucido que nunca existió más que en las letras, más que en los deseos de un niño torpe e ingenuo, que siempre disfrutó de ver algo que no existe.
Se llenó de moho el pensamiento, las ideas se herrumbran y dejan de ser agradables, convertidas en filosos puñales se devuelven en contra de quien las engendra, malditas palabras que se deshacen y nos deshilachan la vida.
Tenía tanta verdad en mi boca y quise hacer derroche de ella, tenía tanto para decirte, reclamarte, llantos que oculté, besos que perdí en el aire, golpes que dañaron mi almohada, lágrimas que secó la manga de mi abrigo, canciones que no me dejaban olvidarte, lírica que siempre evocaba tus recuerdos, pasos que no llevaban a ninguna parte, ni a tu lado ni lejos de ti.
Aléjate o quédate siempre a mi lado, no vez que tu indecisión me hiere sin dejarme morir, no ves que tus palabras se clavan en mi cabeza, infestando de demonios y vanas esperanzas de que al fin cambiaras y llenarás mi ser tan falto de ti…de alguien, de quien sea.
Salgo hoy con este maldito corazón en mi mano, para regalarlo a quien sea, pero siempre eres tú, siempre estás donde debes, cuando debes, son las manos vacías, llenas de promesas sin sentido que yo creo siempre.
Vete y no vuelvas o acércate para no partir más, esta noche será la última vez que te escribo, mañana no estaré más, seré solo una mancha más en las torpes historias de amor, seré agua y sangre, pálido incoloro y con los ojos mirando hacia ese mundo en el que me metiste y del que no me dejaste escapar.