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jueves, 28 de febrero de 2013

Libro nuevo



Te propongo un affaire literario, nos vamos a amar dentro de los libros, con nuestras almas, con ese amor al saber, ese deseo que nos une por leer siempre un poco más, dame tu mano que del resto yo me encargo, a final que importa si nadie entiende lo diferente de nuestra relación. Sé que tu cuerpo se me hace imposible, pero al cerrar los ojos puedo atar tu alma y hacerla del todo mía.


Podría comparar la sensación de abrir un libro nuevo, o alguno que no leíamos desde hace mucho, y sé que muchos de mis amigos estarán de acuerdo conmigo, con la sensación de una relación sexual exquisita. Quitar el plástico de la envoltura después de apreciar extensamente la portada, es tan parecido a explorar un cuerpo rendido en una cama pensando en cómo hemos de empezar tan sutil tarea, se ha de hacer ambas cosas lentamente, sutilmente, dejándonos descubrir el placer que nos puede dar la ignorancia hacia lo que se nos avecina. Empezar a leer las primeras letras que nos anticipan sin estropear las sorpresas que nos esperan; es tanto como despojar ese cuerpo palpitante de las ropas que nos estorban, hemos de hacerlo lento, apreciando el instante,  dejándonos aprender esos detalles que nos ayudaran más adelante a entender lo que se nos viene de frente. Empezar a leer la trama cautivante, aprender de los personajes, los lugares, las historias, los problemas, la delicia  de lo complicado; sin ninguna duda nos asemeja al momento en que empezamos a rodearnos el uno al otro, aprendiendo lo que nos sacude, nos intimida, nos disgusta, lo que debemos y no debemos hacer, momentos en que nos hacen falta al menos 2 manos más. Para llegar al clímax que tanto en los libros como en el sexo, nos lleva a no poder parar, a querer explorar, a seguir sin parar, sin pensar en el final, nos dejarnos ir solo un poco más, y aún un poco más... para sin darnos cuenta llegar a un final de no más de algunos segundos que llegan cuando menos lo esperamos, cuando le da la gana... un final que la mayoría de las veces o no sabemos cómo será o lo recordamos diferente...

Quiero tenerte, desnudarte, dejarme llevar por tus texturas y tus historias, hacerte el amor, leerte, apreciarte como aprecio una buena lectura, deleitarme en tus aromas. Sé que me has de entender, sé que si alguien sabe de amores y lecturas eres tú. Quien más podría entender la diferencia entre leer historias y vivirlas, ¿es acaso lo mismo ver una película erótica y hacer el amor? ¿Es siquiera comparable? Tu sabes que no. ¡Quien más podría comprender el poder que se siente en los dedos al pasar las páginas una tras otra¡ al sentir la piel estremecerse en nuestros dedos pidiendo siempre un poco más. Comprendes cuando digo que no te da una pantalla las tan nítidas sensaciones que te regala el papel, cuando de a poco te va llegando frente a ti mil y una historia y te llena hermosamente el deseo, como sentir en tus manos el sudor que exhala y llena toda la sala con del aroma te dos cuerpos locos de pasión. Vamos a cerrar los ojos, y vamos a vivirnos en papel, se bien que tu cuerpo se me hace imposible, pero tu alma está escrita en papel, y sé que mas allá de las hojas podrás ser para siempre mía y de nadie más.