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viernes, 30 de agosto de 2013

Camino


Me llamas desde tu cuarto con tu voz suave firme siempre complaciente
sin pensarlo dos veces me dejo guiar por el aroma de tu cuerpo exaltado.
Camino a pasos cortos pensando en lo que ha de esperarme esta noche,
siento tu respiración arrastrándome por entre las sombras aun sin forma.

Creo que muchas palabras se agolparon mientras te imaginaba desnuda;
y rondando te perdiste por mis pensamientos más alocados y cadenciosos,
has movido y despertado mis dormidas locuras, que piensas hacer ahora?
Como piensas liberar tu cuerpo y alma de esta locura que empiezo a crear.

Llego por fina tu alcoba, con las luces apagadas me guías solo con tu aroma,
al pie de la cama siento el ritmo de tu respiración agitándose, invitándome.
Tomo tu mano y te dejo guiarme, a tu lado se cierra por fin el mundo entero.
Nos disfrutamos sin pudor, sin decencia, con la locura como único destino.

Y pasa la noche, como suele transcurrir cuando el pudor cae junto a la ropa,
tan rápida, tan húmeda, tan agitada, tan llena de ideas locas y ocurrencias.
Nos amamos, disfrutando la eternidad de la pasión, de los juegos sin reglas,
nuestros cuerpos dos poemas etéreos en la inmensidad sedosa de tu cama.