Páginas vistas en total

martes, 26 de noviembre de 2013

Solo muero por ti los lunes

Lo siento, sé que prometí no escribirte más, pero ambos sabíamos que eso no iba a pasar,
porque tus labios aún están marcados en mi taza de café, con ese carmín inconfundible.
Y al despertarme cada día, te extraña mi almohada, que no sabe olvidar el calor de tu pelo;
lo sé, porque desde que te fuiste, en aquella mañana gris de agosto, no he vuelto a soñar.

Aún recuerdo algunos sueños recurrentes, donde me encuentras siempre entre lágrimas,
y después de reconocernos cada noche, nos dejamos amar sin pena, sin condiciones, felices,
despidiéndonos siempre abruptamente, prometiéndonos eternamente volver para nunca partir;
o reconocernos en la calle, seguir tu olor por entre la gente, tomarte del hombro y besarte.

Se bien que no esperas mis letras, ni las canciones que lanzo al viento esperando te hallen,
o cuando por la noche, bañadas en alcohol, se escapan las palabras escondidas en mis bolsas;
y llegan a ti envalentonadas reclamando todo lo que nunca tuve el valor cuanto estabas acá,
desesperas, pero siempre con la calma del desprecio, no respondes, vuelves a tu sueño, sin mí.

Después de algún tiempo, ahora solo recuerdo tus ojos cuando miro con cuidado mi taza de café,
y tu cabello solo atormenta mis dedos cuando el viento frio de la tarde se cola por la ventana.
Al pasar los días, monótonos e insípidos, solo recuerdo tu aroma en las noches claras de luna,
y después de limpiarte de mí armario, y limpiar con alcohol blanco los rincones de la memoria,
…Ahora, solamente muero por ti los lunes.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Valía la pena


                                                              “Creo que además de ser lo correcto algo tiene de romántico
                                                               escuchar un excusa que no hubiese escuchado antes”
Valía la pena:
Valía la pena cerrar los ojos y tirarse al vacío, correr por tu voz olvidando tus reglas,
dejarme llevar por tu risa, la que imagino radiante, o sutilmente destilando sarcasmo.
Valía la pena buscar entre los recuerdos vacíos y las fotos escondidas en la memoria,
olvidar por un instante que las historias no tienen final aunque el tiempo las borre.

Valía la pena intentar desentrañar tus misterios, aún los que nunca quise conocer,
empezar una carrera que sabía perdida, un estúpido cuento en el que moría al final.
Valía la pena soñar contigo, recorrer historias locas y estúpidas que nunca interpreté,
evitar creer en lo que parecía real, dejarme llevar por tus acciones, y no tus palabras.

Valía la pena descubrir que la realidad es siempre relativa, y lo lógico no es lo mejor,
descubrir en tus besos que no deseabas besarme, en tus confesiones puntos finales.
Valía tanto la pena probar lo que ya sabía de memoria, tropezar con la misma piedra,
caminar un pasaje ya gastado, comprobar lo ya sufrido, para llegar a un mismo destino.

viernes, 30 de agosto de 2013

Camino


Me llamas desde tu cuarto con tu voz suave firme siempre complaciente
sin pensarlo dos veces me dejo guiar por el aroma de tu cuerpo exaltado.
Camino a pasos cortos pensando en lo que ha de esperarme esta noche,
siento tu respiración arrastrándome por entre las sombras aun sin forma.

Creo que muchas palabras se agolparon mientras te imaginaba desnuda;
y rondando te perdiste por mis pensamientos más alocados y cadenciosos,
has movido y despertado mis dormidas locuras, que piensas hacer ahora?
Como piensas liberar tu cuerpo y alma de esta locura que empiezo a crear.

Llego por fina tu alcoba, con las luces apagadas me guías solo con tu aroma,
al pie de la cama siento el ritmo de tu respiración agitándose, invitándome.
Tomo tu mano y te dejo guiarme, a tu lado se cierra por fin el mundo entero.
Nos disfrutamos sin pudor, sin decencia, con la locura como único destino.

Y pasa la noche, como suele transcurrir cuando el pudor cae junto a la ropa,
tan rápida, tan húmeda, tan agitada, tan llena de ideas locas y ocurrencias.
Nos amamos, disfrutando la eternidad de la pasión, de los juegos sin reglas,
nuestros cuerpos dos poemas etéreos en la inmensidad sedosa de tu cama.

viernes, 3 de mayo de 2013

No han muerto los poetas...


Me resisto a pensar que el amor ha muerto en el corazón de los bohemios,
que ya no brotan palabras que sencillas aún, enamoran por ser sinceras;
y dibujan poemas y paisajes en las mentes de quien aún se permite soñar
y ayudan a volar a quien vencido vendió sus alas y olvidó su pasado estelar.

Me niego a creer que los poetas pasaron de moda, y las letras han caducado,
que no hay miles de mundos esperando ser descubiertos, inventados, vividos,
seres increíbles, enamorados que mueren sin besar a su amada, o al besarla,
traiciones exquisitas, amores tormentosos, princesas asesinas, locos ingeniosos.

No voy a caer en las trampas de los mentirosos que me dan ya por muerto;
y muertos conmigo mis demonios que plasmo en papel, príncipes y borrachos
o la satisfacción de ver sufrir a todas las damas que pagan una injusta traición,
o saborear el dolor en los ojos infinitos de una dama que sufre por despecho.

jueves, 28 de febrero de 2013

Libro nuevo



Te propongo un affaire literario, nos vamos a amar dentro de los libros, con nuestras almas, con ese amor al saber, ese deseo que nos une por leer siempre un poco más, dame tu mano que del resto yo me encargo, a final que importa si nadie entiende lo diferente de nuestra relación. Sé que tu cuerpo se me hace imposible, pero al cerrar los ojos puedo atar tu alma y hacerla del todo mía.


Podría comparar la sensación de abrir un libro nuevo, o alguno que no leíamos desde hace mucho, y sé que muchos de mis amigos estarán de acuerdo conmigo, con la sensación de una relación sexual exquisita. Quitar el plástico de la envoltura después de apreciar extensamente la portada, es tan parecido a explorar un cuerpo rendido en una cama pensando en cómo hemos de empezar tan sutil tarea, se ha de hacer ambas cosas lentamente, sutilmente, dejándonos descubrir el placer que nos puede dar la ignorancia hacia lo que se nos avecina. Empezar a leer las primeras letras que nos anticipan sin estropear las sorpresas que nos esperan; es tanto como despojar ese cuerpo palpitante de las ropas que nos estorban, hemos de hacerlo lento, apreciando el instante,  dejándonos aprender esos detalles que nos ayudaran más adelante a entender lo que se nos viene de frente. Empezar a leer la trama cautivante, aprender de los personajes, los lugares, las historias, los problemas, la delicia  de lo complicado; sin ninguna duda nos asemeja al momento en que empezamos a rodearnos el uno al otro, aprendiendo lo que nos sacude, nos intimida, nos disgusta, lo que debemos y no debemos hacer, momentos en que nos hacen falta al menos 2 manos más. Para llegar al clímax que tanto en los libros como en el sexo, nos lleva a no poder parar, a querer explorar, a seguir sin parar, sin pensar en el final, nos dejarnos ir solo un poco más, y aún un poco más... para sin darnos cuenta llegar a un final de no más de algunos segundos que llegan cuando menos lo esperamos, cuando le da la gana... un final que la mayoría de las veces o no sabemos cómo será o lo recordamos diferente...

Quiero tenerte, desnudarte, dejarme llevar por tus texturas y tus historias, hacerte el amor, leerte, apreciarte como aprecio una buena lectura, deleitarme en tus aromas. Sé que me has de entender, sé que si alguien sabe de amores y lecturas eres tú. Quien más podría entender la diferencia entre leer historias y vivirlas, ¿es acaso lo mismo ver una película erótica y hacer el amor? ¿Es siquiera comparable? Tu sabes que no. ¡Quien más podría comprender el poder que se siente en los dedos al pasar las páginas una tras otra¡ al sentir la piel estremecerse en nuestros dedos pidiendo siempre un poco más. Comprendes cuando digo que no te da una pantalla las tan nítidas sensaciones que te regala el papel, cuando de a poco te va llegando frente a ti mil y una historia y te llena hermosamente el deseo, como sentir en tus manos el sudor que exhala y llena toda la sala con del aroma te dos cuerpos locos de pasión. Vamos a cerrar los ojos, y vamos a vivirnos en papel, se bien que tu cuerpo se me hace imposible, pero tu alma está escrita en papel, y sé que mas allá de las hojas podrás ser para siempre mía y de nadie más.

miércoles, 23 de enero de 2013

De una cama vacía al amanecer

(no como fue, si no como lo contaron)
"Que mejor pretexto para una noche de insomnio que tus pechos sudorosos bailando al ritmo que propone mi impertinente cadera loca de deseo." O.S.

Me llamas por entre la bruma de la valentía de una noche loca de alcohol,
me voy acercando despreocupado y sin nada que perder, ya todo está perdido.
Te miro acercarte, con esa sonrisa que anticipaba siempre una buena noche,
me cuentas de tu vida, de un fracaso amoroso tras otro, de la triste soledad.


Después de invitarme a unas copa, me seduces con la idea de buenos recuerdos,
con lejanos días en que nuestros sueños se cruzaban después de hacer amor,
con esas tantas noches en que nos quedábamos desnudos hablando por horas,
con lejanos paisajes que quizá nunca existieron, no logro recordarlo en realidad.

No es la primera vez que unas cuantas copas de más empañan de sudor mi cama,
ni es esta la primera noche que entretengo a mi sensato cerebro con claro alcohol.
Reconozco bien tus artimañas, realmente son trucos baratos de putas descaradas,
aún así, sigo tu treta con algo de inquietud y quizá alguna pizca de interés genuino.


Me guías por el camino tantas veces caminado, sigo bien los pasos que te enseñe,
levemente caen las prendas, sin sorpresa, mas como un monótono cuento torpe,
como ese que entretiene al niño al seguir con la mente su trama y no por el final.
Transcurre la madrugada, dejando en el camino el escudo del fermento blancuzco.


Por fin la noche termina tal y como empezó, rodeada de mentiras mal pensadas.
Y como cada mañana al pasar el fervor que me inyecta sin piedad el claro alcohol,
me veo cambiando en mi mente recuerdos mal planeados por promesas y negación
saboreando el sinsabor de la derrota,  de perder en el juego que yo mismo inventé.