Páginas vistas en total

jueves, 10 de julio de 2014

Las 11:30 pm


                                                  Lleno de pensamientos serenos en hojas de papel, junto a una torre de libros, y  
un bonsái (...) Ejemplo para muchos, querido por todos, y admirado por ellos, los 
que quedaron de pie, en la última fila.

Hoy busque entre las tantas personas que caminaban sin sentido, tu mirada inquietante. Esa que desde el primer día llamó mi atención... Y estúpidamente me vi descubierto por tu sonrisa que no disimulaba la extrañeza de sentirse observada... Levante mi mano y con un torpe movimiento me vi saludándote... volviste tu cara y con una sonrisa un tanto rebuscada respondiste a mi saludo, sentí tu mirada de extrañeza en mi espalda al marcharme rápidamente por entre la gente.

Es algo inquietante la sutileza de tus ojos que sin pensarlo se quedan en ni mente por un rato después de salir de mi rutina diaria... Siento que siguen mis pasos a través del día, y pienso que si volviera mi cara por entre la muchedumbre podría quizá verte, buscándome. Por entre los miles de personas que caminan sin dirección definida, siento a veces el murmullo de tu sonrisa, tan inquietante como la primera vez que la vi. Algunas veces es extraño como piensas que esperaste toda la vida para ver el momento exacto cuando una sonrisa se escape de esos labios, y cuando sucede sientes que ya la conocías desde siempre…

Hoy descubrí que su voz es como la imaginé... Suave y sutil. De un hablar calmado y espontáneo. Con un ritmo en esos labios que despierta un antojo alarmante. Hablamos unos minutos eternos, con la delicadeza de quien se despide sin saber el momento del retorno. Miraba sus labios evocando suavemente cada palabra como si yo mismo hubiese practicado esta conversación el día anterior, ¿a quién engaño? Desde hace tanto tiempo que cada sílaba estaba ya marcada con tinta indeleble en mis sueños.

Hoy la vi de nuevo, caminando por entre un grupo de gente, dirigiéndose tan suave y firmemente como la vi alguna vez en un sueño a media tarde. Tiene un caminar pausado, como un baile suave, ya sabes, como cuando tomas a tu pareja por sus caderas, esas que invitan sin saberlo ella a un abrazo intenso y extenso, y poco te importa el ritmo que suena, solo te dejas llevar por entre el suave murmullo arrullador de sus voz en tus oídos, algo así como un mar calmado que se cuela por entre las ventanas abiertas una noche de verano.

Mire hoy tus ojos con el detenimiento de un niño que descubre la magia en la simplicidad de una hoja de papel que puede llenar de infinitos paisajes, y no hay realidad imposible para él... Y me deje llevar, quizá olvidándome de ese momento que tenía para estar a tu lado. Deje que me vieras sin temor a que descubrieras mi secreto. Tengo que confesar acá que encantan sus ojos...

¿Han sentido ustedes  alguna vez tal esa extraña sensación de que el destino o la mala hora esta  está justo a la vuelta de la esquina esperando por ti con una sonrisa burlona? Solo para decirte, ¡vamos, tú sabes cómo es esto! Y entonces un día común, da igual si lunes o jueves, de un mayo sin gloria, supe que las mañanas de ver su cara por entre los primeros rayos del sol habían terminado, y como cruel broma del destino, lo que tanto ansié por algunos meses, sería ahora lo que me alejaba ahora de ella. Sin despedida, tan torpe con viene y se va un resfrío.