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domingo, 6 de mayo de 2012

Estrofas de noches con luna....


…Ayer te soñé, y fue tan real que desperté con el sabor de tu piel quemando mis labios...







Cuando la noche apenas se desperezaba y la luna recelosa asomaba su clara silueta por entre las montañas sentí como tantas noches la necesidad inexplicable de mencionar tu nombre y recorrer por mi memoria, un poco adoloridas por los excesos del alcohol, los tantos momentos en que te tuve, e incluso los que solo imagine. Y así, perdido en los laberintos del recuerdo, me fui quedando dormido, perdido y embriagado en el veneno de tu recuerdo. Y aun mas allá de las fronteras de la realidad, donde nuestras vidas se confunden entre las de miles mas, entre las de nuestros mas amados o temidos, donde la realidad y la fantasía son dos siameses incompletos el uno sin el otro, llegaste perdida entre otras tantas fantasías que se me habían quedado inconclusas, y sorteando todas aquellas quimeras me tomaste del brazo y me llevaste por mundos inimaginables, y me amaste como nunca y tus besos eternos inundaron los paisajes de grafito. Y morimos y renacimos en un amor inexistente pero eterno. Y al despuntar el alba, cuando la realidad abofeteo mi cara con un rayo de sol, siento el sabor inconfundible de tu piel quemando mis labios, rogando al cielo te apiades de este pobre subtito de tu belleza y colmes mis sueños una vez mas.    

II
Te pido que no me dejes mirarte a los ojos, pues me he dado cuenta que al perderme en el sueño de sentirme observado por ellos, me desvanezco como un loco en mundos imaginarios, enamorado por un rato inagotable... por minutos incontables en que soy eterno. Temo mirar esa sonrisa, y quedar estúpidamente prendido de tu recuerdo, de la caricia suave y hermosa de mirarte de tenerte por un momento en este mundo que he creado solo para ti...pero hasta ahora a sido solo para mi...

III

He caminado tanto sin mirar mis pasos, sin saber hacia donde vamos... y a veces siquiera de donde venimos. He sentido algunas veces que no puedo ya distinguir entre tristeza y melancolía, entre amor y costumbre... Temo tanto que esos recuerdos que nos que nos han unido, se transformen en cadenas en nuestros pies... en neutros besos...en nuestras vidas. Temo tanto decir adiós...convertir tantos hasta luego, insípidos algunas veces, en un punto final, abrir por fin esta puerta que tanto golpean y marcharme...marcharnos. Dime, crees tu que esta mal pensar que todo acabo, que ese amor que no me dejaba dormir en noches de lluvia se ha convertido en la lluvia misma. Dime que puedo yo hacer si hoy no río como antes, si hoy no soy la que quieres...por que no eres quien yo quiero...si hoy no estoy viva...si hoy me siento oscura.

IV      
El durmió mirando las estrellas, murmurando tantas cosas que olvido decir, tantas palabras que se quedaron en su boca sin poder siquiera escribirlas. Recostada en su cama ella siquiera se acordó de aquel joven raro que le miraba con extraño interés buscando algo en sus ojos y su sonrisa. El no podía dejar de pensar en su cara, aquella sonrisa que desde el primer momento lo amarro y no lo dejaba tranquilo. Ella siquiera se dio cuenta que aquel torpe muchacho le miraba y quedaba atrapado en sus ojos y que esa mirada iba mucho mas allá de la realidad. A lo largo de aquellos días de torpes intentos, de miradas no encontradas y letras mal plasmadas, quedaron todos los suspiros...quedaron los sueños y las tantas palabras que nunca le dijo. El, cargado con su historia imaginada... marcho sin comprender, sin decir nada, sin despedirse. Ella, siguió su vida, sin darse cuenta siquiera del mundo que creo y destrozo, el sueño en el que estuvieron inmersas...las miradas...las sonrisas...las palabras...los poemas.


V
No es difícil rendirse a tus pies...caer bajo el seductor hipnotismo de tu mirada alucinante que penetra mas allá de los sueños. Mirar cada vez más de cerca el cielo o sentir las estrellas miles acariciando mis manos elevadas por la caricia de tu suave piel, perderse en el infinito laberinto de tu cabello nocturno y místico. Desistir del gobierno del mundo entero solo por un beso de esos labios infantiles que hechizan sin saberlo. Caminar por horas perdidas buscando el rastro de tu olor en una ciudad llena de el... y seguir por vidas enteras buscando tu sonrisa perdida en millares de rostros, y perecer lentamente en la espera de mírate pasar, de lejos sin voltear a ver... solo por sentir esa fragancia sutil que deja tu sombra.


VI
Cuando miles de estrellas, dormidas aun en su letargo infinito, contemplan esos ojos que a su vez les mira con el entusiasmo de una Nina que encuentra al fin su tan anhelado tesoro; perdidas en sus celos al ver aplacada su belleza espectral, bailan, caen suben y vuelan, se desviven por aquel ser incauto que se ha atrevido a desafiar su legendaria hermosura con un par de luceros que por mucho las rebasa...ella, sutil, tierna e inocente disfruta de aquel espectáculo sin sospechar las razones de tal. Al final, cuando todas las estrellas caen fugaces a morir en el vació, la hermosa niña cierra sus ojos, creadores de aquella batalla inusual, y duerme tranquila.

domingo, 29 de enero de 2012

No me da la gana.


Andrea… Thanks for your help… You and I know we love when you are a bitch….

Hoy no me da la gana ser el mismo de siempre, el maldito romántico que llora con las letras de una canción justa en el momento justo. Hoy no voy a verte en cada charco de una calle empapada que combina bien con este día lúgubre que copia mi interior… Olvídalo, hoy no quiero recordar tu rostro tirando besos vacios al aire donde no estoy, ni tu cuerpo bailando la música que tocaba para ti. Hoy, no tendré como religión tu cuerpo desnudo en mi cama tan fría ahora que no caliento tus pies…. Esta tarde voy a dejarte guardada en la bolsa de mi pantalón, justo junto a mi cama, sola, aparte, y por mucho real, porque si…a partir de hoy serás un ser real, con errores, faltas, falacias, mentiras piadosas…. El día de hoy dejare de lado la risa con la que me encantabas y las palabras con las que me embrujabas, y escuchare lo que decías sin decir, lo que tanto me costó escuchar. Y si… puede que en algunos oasis de reproches te llore, y una que otra lágrima se cole en mi rostro mostrando que aun me dueles en lo profundo de mi ser, sin embargo serán lágrimas de liberación, serán tus memorias buscando su camino y transformándose en no más que translucidas almas de recuerdos olvidados.

Hoy voy a ser un torpe vagabundo pateando latas bajo la lluvia, un niño feliz que no piensa en mañana porque nunca existe un futuro, un perro callejero con el mundo como casa, seré un estúpido que sonríe ingenuamente a lo que no entiende, y tal vez no desea comprender y por eso no pide explicaciones y pierde sin ver…. Saldré de este lecho cavernoso que aun tiene tu olor en cada centímetro de pared, en cada ola de este hondo océano de cobijas. Recorreré con mi memoria esa tierra maravillosa que es tu cuerpo. Todos esos lugares que nunca me canse de recorrer…

Hoy comeré tu chocolate y tu helado favorito, y oleré el perfume de naranja que emanaba de tu piel, vestiré de verde, el color que te gusta, cantare y bailare todas tus canciones, recorreré los lugares que me hacen recordarte, tomare un claro veneno con limón y sal, te mirare en esa canción que alguna vez te dedique y prometí odiar por recordarme tu historia,

lunes, 19 de septiembre de 2011

Esa tarde con aire a despedida...


Ese día tenía la misma expresión lúgubre de mi rostro… no por casualidad puesto que en mi interior llovía igualmente a torrentes. Veo por la ventana oyendo esa voz que enamora mis sentidos, que penetra mis sueños, que simplemente hace mis días eternos cuando no está, y me deja un nudo en la garganta cuando me dice adiós, le oigo diciendo todas esas verdades que no quiero oír, porque sé que tienen un solo final. Trato de verla a los ojos, los encuentro tan encantadores, que simplemente dejo de escuchar sus palabras por un momento y me pierdo en ese mar de marea tranquila que quiero para mí. Trato de explicar mis absurdas ideas que recurren a cada intento desesperado para no dejarla irse, que se quede para siempre recostada en mi pecho. Le beso, y me pregunto... ¿Cuánto dura un último beso? ¿Cuánto dura un beso que no quieres que termine por temor a no volver a saborear esa boca?, le abrazo, le envuelvo con mis brazos temblorosos que con miedo le han de dejar irse, porque no hay marcha atrás ya, lo único que queda es alargar lo inevitable, perderse en caminos redundantes para hacer esta tarde tan larga como sea posible. En el aire, alguna canción que por mucho me ha de recordarla, me habla de su cuerpo como el maravilloso mundo que representa para mí, de lo fácil que es perderme en un océano de sabanas, me recuerda de lo doloroso que es a veces su belleza increíble y me recalca que esta es nuestra tarde. Siento un nudo en la garganta, ese que se pega con ese recuerdo que siempre viene en el momento menos oportuno. Y se me van acabando los minutos, la tarde ya no es día, ella ya no es mía, nosotros no somos tan nosotros. Me levando de la cama, acompañándola, sintiendo en todo mi cuerpo las ganas de agarrarla y no dejarla, pero no puedo, ese es el camino que ella quiere caminar. La dejo en mi puerta, la cierro, me miro al espejo, me pregunto qué paso… hago el recuento de los daños y empiezo a entender que ha sucedido…

sábado, 2 de julio de 2011

Llévame a casa


Por favor sombra clara de cada noche perpetua, no me dejes llorar mas, mis lagrimas se han secado ya meses atrás. Te lo juro por quién te ha enviado, que sollozar no puedo más, muchas veces lo he intentado por amor, desprecio, rencor o dolor, pero nada, sigo cayendo en este maldito abismo de perenne soledad. Toma mi mano… levántame por amor o lástima, llévame a casa, no quiero sufrir más, toma estas notas de amarga desazón, quémalas, son mi historia de fracaso y lucidez. Ya no quiero estar cuerdo, y no quiero la sobriedad. Prefiero huir en un mundo de alcohol blanco y locura premeditada, paisajes de soledad compartida donde estoy feliz sin saber porque. Sé que fui feliz, lo he visto en mis fotos, tuve sonrisas, lágrimas de buena gana, mírame, ese que reía… fui yo. ¿En qué momento perdí la esperanza? ¿En qué momento deje la sonrisa? ¿Cuándo tus pasos me convirtieron en lo que pensabas de mí? Llévame a mi hogar, llévame a esa canción que me detiene cuando quiero llorar, esos momentos que se detienen en mi alma, que me deleitan con suaves murmullos al oído y me dicen lo que sé pero no quiero creer, soy mejor que esto, que ella, que él, que toda esa relación infame, sin sentido, que nunca existió. Ven, limpia de esta habitación el moho maldito que deja la humedad de las lágrimas no correspondidas, de los sollozos despreciados y burlados por la maldita mente sin corazón de una desgraciada princesa de un cuento sin final feliz, una pequeña cenicienta que vive feliz en su mundo de minimalismo de limitaciones consientes. Llévame a casa amiga, devuelve la sonrisa a esta cara sin expresión que de tanto fruncir el seño ha olvidado la alegría de una carcajada que no te deja respirar. Llévate este corazón que puse en venta pero por falta de uso nadie lo ha querido. Déjatelo, ¿de qué me sirve si no se cómo usarlo? ¿Para qué quiero sueños que se acaban al despertar? Se bien que no es malo construir castillos en el cielo, lo malo es no construir la escalera que nos ayude a bajar cuando es necesario. Llévame alborada a aquellos años felices de mi juventud, cuando todo era un juego en tu regazo, cuando en tus horas de oscuridad planeábamos no crecer, seguir mintiendo, apostando, enamorando, riendo… no habia necesidad de buscar la felicidad, porque ella se las arreglaba para encontrarnos. Acá estoy, ¿me vez? Acá donde la vida pasa de largo y los amores son oscuros, donde nadie busca un amor platónico sino una aventura, una pasión nocturna, inmadura e insensata.

sábado, 11 de junio de 2011

20 lineas en la pizarra


Déjame escribirte unas líneas esta tarde de lluvia intensa,
déjame colgarme de tu lacio cabello y bailar bajo las gotas,
por que debes saber niña de ojos hermosos, y labios amantes
que no temo a la noche si acompañas mis sueños con tu aliento.

Déjame crear un pequeño paisaje que perdone mis torpezas,
déjame llevarte de la mano, cargarte y besarte en la sombra,
porque sin poder explicarlo bien, se que quiero una noche mas,
sin pensar en el día de mañana, quiero gastar mi hoy contigo.

Déjame tomarte de la cintura, bailar contigo este loco baile,
déjame entender tus ideas, estar a tu lado y dibujar con palabras,
porque del miedo del pasado he arrastrado mitos absurdos
cadenas pesadas que aletargan mis ganas de volver a creer.

Déjame pequeña, niña de ideales destrozados, conocer tu cuento,
déjame caminar a tu lado sin importar el camino, la distancia
porque los pasos son más llevaderos a tu lado, con tu mano en la mía
desata tu cabello y no mires atrás, los recuerdos son piedras lejanas.

Déjame creer que quieres estar a mi lado, imaginar que es cierto
déjame pretender que deseas besarme, que esperas mis cariños,
porque me gustan tus palabras, incoherentes a los hechos
y he de esperar un día más, una noche más por un beso de verdad.

lunes, 16 de mayo de 2011

Harto ya de estar harto...


Creo que ya estoy harto de los sobros del amor
de vivir disfrutando los finales felices de otros,
de llorar después de pensar que todo está bien
de mirar a los ojos y ver no más que burlas.

Maldita la hora en que confié una vez más,
maldita la mirada que me hizo confiar en ti.
Maldita la sombra de tu amor recurrente,
maldita las manos que acarician mis noches.

Suelto tu recuerdo en una copa de ron claro,
te bebo a sorbos largos, recurrentes, automáticos.
Tomo mi hoja, te maldigo con letras hirientes,
te amordazo con hipérboles y símiles amargos.

¿Cuántas veces hemos de caer, para crear memoria?
¿Cuántas historias debemos sufrir para ser inmunes?
¿Cuánta locura debes de conocer para reconocerla?
¿Cuántas palabras deben herirte para poder evadirlas?

Esta maldita musa que se empeña en envenenarme,
estas putas noches en que vuelven tus recuerdos.
Estas fatuas memorias que aun me atormentan,
estas podridas tardes que insisto en no poder olvidar.

jueves, 21 de abril de 2011

Objetivo y estrategia


El Objetivo:

He tomado la decisión de, aún sabiendo las reglas claras de un amor imposible, llegar a tu pensamiento inconsciente pero recurrentemente. Instalarme en tu memoria y en tus sueños, y ser parte de ti, y que al final del día, al terminar tu semana: me pienses, me necesites, me llames, me tengas. Se claramente que no es tan fácil, se que posiblemente me arrepienta de romper la imagen que a través de estos años me he formado, se que posiblemente al final todo se torne en mi contra. Más sé también que nunca podría perdonarme el no tomar esta oportunidad de mostrarte quién soy y saber quién eres.

La Estrategia:

Teniendo claro el destino, me falta aún el camino, la estrategia a seguir, los pasos que han de llevarme a tu memoria. Tengo una idea, loca y atrevida, y además simple, mil veces probada por pobres bohemios enfermos de amores no correspondidos. Mi estrategia es tan absurda como clara. Primero debo saber quién eres, tus silencios, tus miradas, tus gustos, tus lugares, tus debilidades, tus excesos y limites. Para luego sin temor mostrarte quién soy, mostrarte mis palabras, mi rostro, mi compañía, mi olor, mis ojos, mi tacto, mis manías, mis mañas, mis debilidades… embriagarte de mí. He de caminar con sigilo para tomarte por asalto, pasos delicados que al final me han llevar a ti. He de instalarme en tu pensamiento de forma paulatina, pensarás en mí sin saber cómo ni cuando empecé a formar parte de tus días.

El inicio:

Creo que lo mejor es comenzar por saber quién eres, y por supuesto quien no eres, que tan diferente te presentas a quien me imagino, a la chica de mis pensamientos. Así empiezo a verte de a poco con tus gustos, tus excesos, tus ironías, tus monotonías y sobretodo tus puntos débiles, las palabras detrás de tus palabras, los secretos detrás de tus miradas. Esas miradas ausentes que huyen de alguna caricia furtiva. Comprendo de a poco que eres feliz con la simpleza de un helado, o la compañía de un vino, con la locura de un mimo en tu rostro, o el roce de nuestras manos. Sé que te gustan las palabras espontaneas pero sinceras, la locura de alguna palabra inadecuada o la forma torpe y cómica de mi hablar.

La música:

Alguna vez di por sentado que nuestros días están rodeados de temas musicales, una canción específica para cada cosa que hagamos, no existe una tragedia o alegría, problema o logro que no sea recogida en alguna frase de alguna de esas canciones que nos invita a una copa más. Nuestra vida entera es un compendio de canciones, una vida sin música no es más que el boceto inconcluso y monótono de una historia insípida. Así que mi siguiente paso es interpretarte y redibujarte con música. Saber la música que rodea tu vida, la música que lloras, la que ríes, la que piensas, la que te duerme y la que te despierta. Y no es difícil, dibujo tu silueta y cada momento de tu vida con canciones que te describen, que te dibujan tal y como te soñaba, tal y como podrían describirle a algún enamorado esa chica alocada décadas antes de que nacieras. Un ser lleno de clásicos locos, eternos, increíbles, sutiles, bien pensados; con tintes de liricas modernas.

El compromiso

Aprendo rápidamente que nos moldea la poesía, que estamos igualmente encantados y guiados por un mundo de símiles y metáforas, que guardas como yo, historias en papel, el alma de esas desdichas, alegrías, ilusiones o desgracias que escribimos, algunos en el aire, otros en pliegos que se amontonan sin esperanza en algún rincón sin alma, y otros más atrevidos que los muestran a quien por simple curiosidad o interés real les piden una muestra de su necesidad creadora. Así, casi sin pensarlo y sin darme cuenta me comprometo a escribirte, aunque después de un breve razonamiento me doy cuenta que esta vez no ha de ser fácil, ha de ser algo diferente, para alguien que evidentemente es diferente. Divagan en mi mente frases, canciones, películas, historias al azar. Repaso tu imagen, la real y la imaginada, trato de dibujarte lo mejor posible. Crearte y recrearte en mi cabeza se transforma en mi obsesión.

El error

Después de algún tiempo de estudiar con cuidado tus movimientos, de llevar detallado cada pequeño detalle que pueda ayudarme a conquistar tu cerrado cuento de hadas. Te dibujo con la certeza de conocer los puntos frágiles de tu bien pensada fantasía. Creyendo torpemente que de apoco voy ganando terreno en tu cabeza. Pensando torpemente que sueñas conmigo porque te duermes pensando en mi. Pero por la casualidad de una frase soltada al azar en cualquiera de tus comentarios, me doy cuenta de mi error. No había tomado en cuenta cuan testarudo puede ser el amor. Cuan ciego es aquel que persigue los recuerdos translucidos de lo que una vez le hizo feliz. Así, logro entender que no puedo quebrar tu certeza, que me es imposible penetrar la dura coraza que te aferra a tu príncipe encantado. Después de algunas noches de pensamiento culposo buscando el porqué de mi error, me doy cuenta de que posiblemente no fuese mi culpa, tal vez no pude encontrar el camino a tu corazón, pues al final no queda ya camino alguno.

El final

Por fin me doy cuenta de cuan torpe he sido, ¿Como no vi lo evidente? Sueñas cada noche con aquel que hará de tu historia, un cuento de hadas, vives la felicidad de saber que en algún lugar se encuentra aquel que vendrá de nuevo a enloquecer cada amanecer y aborrecer todas las noches y sus despedidas. ¿Cómo podría yo borrar lo que aún no tiene un fin? ¿Cómo romper con torpes ideales lo que no puede quebrar la cruda realidad de la distancia impertinente?. Se ahora que mis pasos deben de regresar de donde nunca estuvieron, debo olvidar lo que nunca sucedió. Lo siento de verdad. Siento haber supuesto lo que nunca existió. Qué difícil es creer ahora en mis mentiras piadosas, todas las manos que pensé ganadas sin saber contra quien apostaba. Porque mis cuatro copas no fueron suficiente contra tu par de corazones.